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martes, 21 de abril de 2015

Premiados por partida doble en la Ruta de la Tapa

Mientras manos hacendosas trabajaban en nuestra cocina, expresiones de posibilidades de éxito salían de los diferentes labios que pensaban en voz alta, desde esperanzas, miedos, sueños….., mientras que de forma un poco juguetona  y curiosa preguntábamos a  las personas que iban y venían para disfrutar de las diferentes tapas que se presentaban en nuestro restaurante, además de todos los demás establecimientos que afanosamente habían trabajado para presentar riquísimos platos. Llegó la
esperada tarde del domingo, donde se deliberaba la popular decisión de los premios a otorgar por el ayuntamiento de Alozaina. Ya terminada la ruta de la tapa, nos habíamos puesto de nuevo las pilas para celebrar el cumple de uno de nuestros chicos, Maxi. En esto que sonó el teléfono. Entonces con un grito de júbilo avisé a todos de quien llamaba: era María José, la teniente alcalde y en el bullicio creí escuchar que nos habían concedido los dos premios. Tuve que salir al jardín para poder escuchar mejor. Y ¡efectivamente! No me lo podía creer. Rápidamente entré en el salón del restaurante, le pedí a María José que no colgara para que pudiera celebrar a través del teléfono, y ante los ojos expectantes por la emoción de la posible noticia, no pude hablar; tan sólo pude señalar “el dos” con los dedos. “¿¿¿Dos??”, preguntaron todos al unísono. “¿¿¿El segundo premio????”, dijeron muchos. A lo que por fin respondí llena de emoción: “¡No, que nos han concedido los dos premios!”. Entonces, todo se convirtió en aplausos, júbilo y abrazos compartidos.
Desde días antes, y haciendo un hueco en la apretada agenda de actividades que tenemos, veníamos diseñando y preparando los dos platos que pensábamos presentar a concurso. Uno de ellos se lo debemos principalmente a Nacha, el Pepito Valenciano, ganador de la mejor tapa; mientras que el otro, Kikitos, ganador de la mejor presentación, fue ideado por Quique, cocinero y yerno de Pepe Bravo, y propietario de la tienda vegana Estación Quimera junto a su mujer Rut.
Y aunque ellos han sido los creadores de ambos platos, resaltar la gran colaboración de todas las personas de la casa en la limpieza, servicio de barra, ayudantes de cocina, fregado, jardines…..sin los cuales este proyecto sería impensable. Gracias de corazón por formar parte de esta gran familia, y de este proyecto por el que tanto luchó Pepe Bravo. Gran persona y visionario entre sus muchas cualidades, que antes de morir apostó por un restaurante en lo que en ese momento tan sólo era un taller más de la casa.
¿Qué decir tiene que las cosas no son cómo uno quiere sino cómo deben SER? Digo esto porque antes de que se habilitase el restaurante yo tenía grandes dudas al respecto, por todo el tema de licencias municipales y sanitarias (ya obtenidas); por el posible derroche de comida en un proyecto solidario (que actualmente hemos salvado con la apertura del restaurante en fechas claves como los viernes de espectáculo flamenco, primer y tercer sábado de cada mes con el mercadillo solidario, o con la realización de diferentes eventos de rutas, charlas, talleres, cursos…., y por supuesto cuando alguien nos lo pide). 
A pesar de mis grande dudas al respecto, hace un año y medio y con la colaboración de amigos y conocidos, y por supuesto con el trabajo de toda la gente de la casa, el Restaurante Solidario Pepe Bravo, se montó en un par de meses, y hoy en día es una hermosa realidad que posibilita junto con otras actividades que nuestra casa siga adelante
Agradecer enormemente la participación de todas las personas que han optado por “bajar” hasta el Restaurante Casa Pepe Bravo, dándonos la oportunidad de prestar un servicio a través de las tapitas que hemos elaborado, y con las que queremos abrir un espacio de gastronomía continuo, aportando ambas recetas.

Gracias de corazón a todos.

viernes, 23 de agosto de 2013

La Casa de la Esperanza. Mi experiencia en la Casa de Pepe Bravo - Marzo 2013

Reproducimos a continuación un magnífico artículo del escritor y músico inglés Jon Stein durante su estancia en nuestra Casa en marzo pasado. Podéis también acceder a la versión en inglés AQUÍ.

"En lo que se refiere a las vistas, la Casa de Pepe Bravo es difícil de superar. Desde la terraza de esta antigua fábrica textil, puedes contemplarlo todo hasta la costa y la ciudad de Málaga, una confusión de pequeños edificios en el horizonte. Siguiendo una serpenteante carretera a lo largo del valle hacia la Sierra de las Nieves, el ojo atraviesa campos de olivos y naranjos. Justo debajo de nosotros, al pie del pequeño pueblo de Alozaina, se levantan casas labriegas y granjas con sus sonidos y olores a cabras, cerdos, caballos y gallinas.

Una maravilla de geografía. Lo que es realmente interesante sobre CPB es lo que va por dentro. El centro es el hogar para unas 20 personas, dos tercios de las cuales son adultos en riesgo de exclusión social viviendo juntos como comunidad terapéutica. Uno o dos de los más jóvenes están aquí como respiro de determinadas situaciones familiares; otros (incluyendo un padre y su hijo de Sevilla) tratan de escapar de ambientes de droga. Otros traen trayectorias de violencia doméstica y problemas de salud mental, mientras que los pocos restantes están como equipo de trabajo y apoyo.

El Genio amable

Una foto enmarcada de un hombre con pinta de erudito, con una poblada barba y unas gafas a lo John Lennon sonríe presidiendo la larga mesa donde nos reunimos para comer. A pesar de que Pepe Bravo murió en 2010, su espíritu vive en la casa. En cada planta se evidencia su presencia y sus gustos: una exposición de antiguas máquinas de coser por la zona de la oficina; una colección de cajas de cerillas ordenadas; estanterías llenas de ejemplares de filosofía, política, literatura, historia y espiritualidad. La habitación más amplia del complejo sirve tanto de sala para banquetes como museo de la vida rural, con herramientas colgadas de la pared (algunas de más de 100 años).

Pero, ¿quién fue este destacado hombre que le ha dado nombre al proyecto? Pepe Bravo nació en 1942 en Alozaina. Creció en Málaga, a donde su madre llevó a la familia tras la repentina muerte de su marido.Sobresalió en todo tipo de trabajo mecánico y acabó trabajando para distintas cooperativas andaluzas desde su taller en la ciudad. A pesar de ello, dentro de su cuerpo de ingeniero latía el corazón de un visionario social.

Al final de los 70, Pepe Bravo se mudó de vuelta a Alozaina y creó una cooperativa textil para las mujeres del pueblo. Tras un notable éxito en la manufactura de ropa, contando entre sus clientes con El Corte Inglés y Zara entre otros, llegaron tiempos difíciles para la empresa. Ya había dado, sin embargo, un elemento social, cultural y educativo a la empresa; con la ayuda de sus 3 hijas, Pepe había creado las bases para una comunidad que combinaba "casa de acogida" con trabajo terapéutico, todo ello relacionado con actividades artesanales típicamente andaluzas (cerámica, carpintería, ferralla, cuero...)

El toque femenino

Cuando Mariló Cejudo, onubense, llegó en 2004, ella ya había trabajado en un proyecto en Granada con objetivos similares. Con la creación en 2007 de una nueva empresa social (Arte de mis Manos, Al-Andalus) un nuevo capítulo empezó en la historia de la Casa. Dentro del trabajo a realizar estuvo el restablecimiento de relaciones con la gente del Ayuntamiento de Alozaina que no siempre habían sido partidarios de una comunidad de personas marginadas en su municipio. Afortunadamente, esto se consiguió cuando el proyecto fue recompensado con el derecho a gestionar el catering para la Feria anual de Verano.

Ahora la Casa se ha asentado, y el reto es mantenerla y desarrollarla aún más. El proyecto en su conjunto depende de donaciones y voluntarios, aunque hay algunos ingresos puntuales. Uno de ellos es la tienda de artesanía que muestra no sólo el trabajo de los residentes, sino el de artistas profesionales que han encontrado un hogar bajo el paraguas de Pepe Bravo.

Pascual Cozar es un habilidoso alfarero y ceramista que vive con su familia en el complejo.La alfarería opera como una empresa autónoma, aunque ofreciendo también espacio para los residentes y visitantes, que vienen y juegan con barro. Bajo la amable supervisión de Pascual, hice un par de porta-velas durante mi estancia, así como un azulejo pintado a mano.

Álvaro Alcón, por su parte, es un ingeniero que ha desarrollado un deshidratador solar en la terraza. Su impresionante máquina puede secar, y por lo tanto conservar, grandes cantidades de fruta y verdura que de otra forma se desperdiciarían. "Espero que seamos capaces de generar ingresos para la Casa, así como crear lazos con los agricultores locales", dice Álvaro.

Mariló dice que esta conexión entre la Casa y el exterior es la clave para su salud futura. "Básicamente somos una empresa privada, y como elr esto de la gente en España, estamos padeciendo la crisis". Actualmente hay planes para desarrollar un restaurante(café que abrirá los fines de semana. Asímismo, el proyecto se plantea compartir sus amplias instalaciones para eventos de visitantes, sean adultos o niños.

Mi experiencia

La Casa puede presumir de un amplio abanico de equipamientos, incluyendo dormitorios con duchas y baños, un precioso jardín con piscina, un gimnasio, varias zonas para comer con hornos de leña, y una cocina de catering completamente equipada. Los invitados suelen pernoctar en una zona anexa y pueden elegir hasta qué punto desean involucrarse con el trabajo habitual de la Casa. Durante mi visita de dos semanas, tuve mi propia habitación (con baño) y compartí almuerzo diario en el comedor comunitario. Conocí a la mayoría de los residentes y en todo momento me sentí seguro y muy cómodo con ellos.

En resumen, vine a Casa Pepe Bravo como un visitante casual, fui tratado como un huésped de honor, y dejé amigos para toda la vida."

domingo, 7 de abril de 2013

El "por qué" de nuestra Tienda Virtual Solidaria

Hace algunas semanas lanzamos nuestra TIENDA VIRTUAL SOLIDARIA. No era un capricho ni un intento de "estar a la última". Alozaina es un sitio maravilloso, pero alejado para poder acceder a nuestra tienda y comprar los productos solidarios de nuestros talleres terapéuticos. Por eso era necesario dar facilidades para que los podáis pedir y recibir en vuestra propia casa. Pero quizás sea bueno entender la filosofía que subyace a todo eso. Mariló nos explica lo que implica para la Casa de Acogida:

"Cuando recibimos en nuestra casa a una nueva persona, casi lo más importante es poderle ofrecer un techo bajo el que cobijarse y un plato de comida que llevarse a la boca. Pero esto no basta, además de toda la atención que puedan requerir (tratamientos y prescripciones médicas,  apoyo personal, escucha, comprensión……), es sumamente importante ofrecerle una ocupación. De todos es bien sabido, que la inactividad es un depresor.  Si a las personas que llegan, las dejásemos sin una actividad que las motive y las forme…. Posiblemente las estaríamos avocando a una situación de desesperación, frustración y apatía indescriptible……que acabaría con resultados nefastos. 
Por ello, es sumamente importante que se impliquen en los diferentes talleres y actividades que están planificadas, o que van surgiendo a través del tiempo:  el taller de velas o el desalojo de un hotel, taller de cerámica o el servicio de los comensales, taller de bisutería o apoyo en la construcción del deshidratador solar, taller de carpintería o tendido de la ropa  de la colada…..
Todas ellas, son actividades encaminadas a la formación y a la ocupación…a la recuperación de todas y cada una de las personas que viven en esta casa que además sienten  un alto grado de satisfacción cuando ven que su trabajo es reconocido por los demás, porque es tan simple como aceptar un premio hacia ellos mismos y a su capacidad de trabajar, de crear, de ser útiles, de servir a los demás….. 
Y todo esto es la base de nuestra economía, de nuestra propia subsistencia, quizás debido a la ley del boomerang. Ofreces, das, lanzas…. Y luego, a veces sin esperarlo  y otras esperándolo, recibes lo que llega. De esta manera no te preocupas por el rendimiento económico de tu trabajo………..sino que aprendes a seguir adelante, a luchar por tus sueños, a combatir la adversidad, a estar abierta a las diferentes posibilidades que te ofrece la vida. Y sabes que todo llega porque todo es servicio: dar lo mejor que podamos dar a través de nuestro trabajo y presencia. Como bien decía nuestro amigo y maestro Pepe Bravo: Si eres brizna en el camino…no importa, pero intenta ser siempre la mejor brizna de hierba. O si eres abeto en la montaña intenta ser siempre el mejor abeto.
Hace mucho tiempo vino a la Fundación Escuela de solidaridad, un niño con una problemática muy fuerte. Desde que llegó, no hizo otra cosa, que sentarse en un rincón durante días, de manera que no comía ni dormía. En aquel entonces, visitó nuestra casa de Granada, un amigo pintor que quedó totalmente impresionado por aquella figura. Meses después, regresó con un cuadro bajo su brazo. Era el retrato de aquel niño. Cuando todos los integrantes de la casa vieron aquella imagen, quedaron perplejos porque se sintieron íntimamente identificados con la misma. Desde entonces se convirtió en el logotipo de esta fundación. Pasó el tiempo, y todos quisieron que aquella figura se levantara, abriera sus brazos  a la vida y empezara a caminar.
En esta ocasión, esta historia, es el motivo de nuestro taller de cerámica y madera. Se han hecho 100 niños en cerámica, y se han envejecido en color plata y oro, para luego colocarlos en troncos de madera de olivo como soporte. Todo un trabajo, una forma de vida, un sueño, o una ilusión compartida…. Que pretendemos además que se convierta en un servicio para todos, de la manera que a cada uno  mejor le convenga.”

Tienda Virtual Solidaria: http://www.artedemismanos.org/es/

lunes, 25 de marzo de 2013

El camino de la vida


Antonio Borrero, uno de los ilustres de la Casa, y que está de enhorabuena por la incorporación al Centro de su hijo de 18 años, escribe en forma de cuento, parte de sus reflexiones:

"-Buenos días Manuel.
-Buenos días Antonio.
Este era el saludo todas las mañanas, de dos hermanos, que tenían una pequeña alfarería en un pequeño pueblo de no más de trescientos habitantes. Dicha alfarería les fue legada por su tío, enseñándoles las nociones básicas del oficio. En concreto los adiestro haciendo pucheros de barro.
Marcho su tío hacia la ciudad, para crear una empresa de cerámica y demás derivados del oficio.
Los dos hermanos dedicáronse a fabricar pucheros; la primera y única vasija que aprendieron de su tío. Al principio les iba bien económicamente. En el pequeño pueblo se corrió la voz, de que los hermanos vendían pucheros a un precio bastante asequible. Vendieron pucheros y más pucheros, hasta abastecer a todo el pueblo.
Al mes siguiente, incapacitados para hacer otros tipos de vasijas, se les acabaron los encargos, y apareció la precariedad en sus vidas.
Ya, desesperados, decidieron escribirle a su tío solicitándoles trabajo.
Al cabo de unos días, recibieron una misiva de su tío, que decía: Dentro de un mes, tendré dos puestos de trabajo, uno de aprendiz, y otro de oficial encargado. Tendréis que hacer una prueba de aptitud, para ubicaros donde os corresponda.
P.D. Si llegáis antes podéis alojaros en mi casa, puesto que yo salgo de viaje.
Los dos hermanos, ilusionados, decidieron ir a la ciudad, en el único medio de locomoción de que disponían; un par de bicicletas. Con ellas el camino a seguir, sería largo, pero tenían un mes por delante.
A la mañana siguiente, se prepararon para salir. Iban bien ataviados, con sus atillos, y sus zurrones.
Al cabo de dos días de viaje, se encontraron con una bifurcación en el camino. Manuel que era el hermano menor dijo: Vamos por el camino de la izquierda, es un camino llano y liso, y ni que decir, el más corto. Tendremos tiempo de sobra y conoceremos la ciudad.
Antonio le respondió: Yo tiraría por el camino de la derecha, es más tortuoso, con muchas pendientes, desniveles, y ni que decir mucho más largo. Pero tendremos la ventaja, de que pasaremos por varios pueblos; por si tenemos algún problema, o necesitamos algo.
Después de una larga y discutida conversación, optaron por tomar caminos diferentes.
Por supuesto, Manuel, hizo el camino en una semana, y se dedico el tiempo de espera, a conocer la ciudad, y todos sus encantos, y creyendo que, como el había llegado el primero, le darían el mejor puesto de trabajo.
Antonio, con mucho trabajo para subir y bajar pendientes, encontró el primer pueblecito. Paró para avituallarse, y descansar un poco. Por casualidad, el pueblo estaba adornado por ánforas, y otros tipos de vasijas. Pregunto a los aldeanos quién las fabricaba, y le indicaron el camino de la alfarería del pueblo.
Antonio habló con el alfarero diciéndole: Señor alfarero,¿ no le importaría a usted que me enseñara sus artes durante unos días? El buen hombre aceptó, y Antonio pasó unos días con él aprendiendo. Luego, cuando lo vio oportuno, se despidió de él, dándole las gracias, y prosiguiendo el tortuoso camino.
Al cabo de unos días de camino, encontrose un nuevo pueblo. Paró como en el anterior, para comprar provisiones. Como en el anterior pueblo, fijose en que las ventanas de las casas, estaban adornadas con macetas y jarrones. Volvió a preguntar por el alfarero que las fabricaba, e hizo lo mismo que en el pueblo anterior; pidió permiso al alfarero del pueblo, y se quedó unos días para aprender de él. Cuando vio oportuno continuó su camino, no sin darle las gracias al alfarero.
Así de pueblo en pueblo, y, de alfarero en alfarero, llego a la ciudad, empleando el mes entero de que dispuso su tío.
Después de la alegría del encuentro, el tío dispuso para que hicieran las pruebas de aptitud.
Por supuesto, Manuel, el del camino fácil y corto, fabricó un puchero. Cuando le tocó el turno a su hermano Antonio, se puso en el torno, y fabricó distintas y variadas vasijas, verdaderas obras de arte. Tantas y tan bien, que no hace falta que diga quién se quedo de oficial encargado, y quién le tocó el puesto de aprendiz.
MORALEJA: Sin un camino largo, tortuoso, y lleno de aprendizajes, y conocimientos, premiando el esfuerzo, y el interés del que lo toma, tendrás la recompensa de llegar hasta donde te propongas."