jueves, 10 de mayo de 2012

Un proyecto de locos utópicos en un mundo de cuerdos perdidos


Lo que sigue son impresiones personales que quiero compartir con quien quiera leerlas. Conocí a Pepe y Mariló, los promotores de Arte de mis manos, Al-Andalus S.L.L., una mañana fría de febrero de 2007. Pepe, embutido en su característico mono azul, me dejó entrever desde ese primer encuentro su espíritu inconformista. Uno, que de mayor quiere ser librepensador y es algo rebelde, recordó de inmediato al verle a un viejo soñador, un viejo amigo que me ayudó a ver las cosas de este mundo un poco más claramente, hace años. Mariló, desde ese primer contacto, me transmitió su ilusión por el proyecto de la manera tan personal como solo ella sabe hacerlo. Es muy difícil no contagiarse de esa ilusión y no verse uno al final como parte de este viaje hacia la utopía.
Con los años uno se da cuenta que la teoría sobre planes de viabilidad ó planes económicos financieros aprendida en la Universidad puede ser papel mojado. Reflexionemos sobre la filosofía de este proyecto y comprenderéis lo que quiero decir: la Fundación Escuela de Solidaridad ha venido dando acogida desde hace ya bastantes años en sus Casas de Granada y Alozaina a personas en riesgo o directamente en grave situación de exclusión social: inmigrantes, exreclusos, enfermos mentales, personas que han sufrido graves situaciones de drogadicción, exprostitutas, personas maltratadas por padres/madres o familiares, todas ellas personas necesitadas del calor de un hogar. Muchas veces, casi siempre, esos hombres y mujeres acogidos reunían varias de estas condiciones: cuando se llega al pozo de la desesperación más absoluta los problemas suelen multiplicarse de forma exponencial. 
Arte de mis manos, Al-Andalus S.L.L. se ideó como complemento de la Fundación. Tenía que ser parte de la terapia emprendida por los voluntarios de la misma para posibilitar una recuperación integral de los acogidos. Debía servir para dar empleo a estas personas y que coadyuvara en un futuro en la inserción del mayor número de trabajadores en el mercado laboral normalizado. 
El problema surge cuando en la práctica la productividad de esta empresa no tiene nada que ver con una entidad ordinaria. ¿Qué empresa aceptaría que un trabajador/a de repente parara la producción y decidiera permanecer acostado dos días seguidos? ¿O fijarse en un punto de la pared con la mirada perdida tres horas? ¿Cómo plasmar en un plan de viabilidad como valor intangible una ilusión inmensa por compensar los problemas derivados de tener una plantilla que realiza en un día dos productos terminados “A” cuando en una empresa ordinaria acaban trece? Mucha tiene que ser esa ilusión cuando además las piedras en el camino en forma de problemas burocráticos, vitales o existenciales se han venido sucediendo con relativa frecuencia.
Mi trabajo consiste en dar asesoramiento a promotores de proyectos empresariales o autónomos. Arte de mis manos empezó siendo una empresa  que, como otras, requería mis servicios como técnico, pero poco a poco me he sentido inevitablemente como parte del proyecto; junto a decenas, cientos de personas. Mariló y Pepe no han sido “usuarios”, sino amigos. De esos a los que dejas los pájaros cuando te vas de viaje, o a los que les pides que te dejen el gato hidráulico porque tienes que cambiar las ruedas de la caravana. Algo que voy a  compartir con vosotros: la última vez que hablé con Pepe por teléfono fue para preguntarle cómo usar cierto elemento del gato hidráulico que me prestó. Uno es un poco torpe para estas cosas, ¡qué le vamos a hacer! Él me lo explicó con la amabilidad que le caracterizaba. No lo sabía, pero en ese momento estaba en la habitación del hospital y era consciente de que el final se acercaba.   
Desde hace poco más de un año trabajo en una localidad a 80 kilómetros de Alozaina. En la mesa de mi oficina tengo el último trabajo de Pepe en vida: una rosa de forja en una peana de madera que le encargamos como obsequio en la IV Gymkhana de jóvenes emprendedores, una actividad que hemos venido haciendo en colaboración con el Instituto de Alozaina y el Ayuntamiento. Se puede leer “IV Gymkhana por el empleo. Alozaina, 2 de junio de 2010”. El lema elegido ese año era en cierto modo premonitorio: “Abrir a la vida”. Los jóvenes estudiantes están iniciando el camino de su propia vida.
Pepe murió. Al menos, eso dicen. Tengo mis dudas, porque pienso que a su manera él sigue estando allí, dando consejos y tomando esos desayunos de pan con aceite y malta en la Casa. Intuyo que a través de él Mariló obtiene fuerzas suplementarias para seguir adelante con un proyecto de locos utópicos en un mundo de cuerdos demasiado perdidos. 
La crisis por desgracia se ha cebado con demasiados proyectos vitales, con muchas ilusiones. Por fortuna, Arte de mis manos, Al-Andalus S.L.L., una empresa por la que pocos apostaban, sigue en pie. La ilusión de miles de personas la sostiene. 

Antonio Godoy Romero.

4 comentarios:

Rafa Gutiérrez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafa Gutiérrez dijo...

Me ha encantado, Antonio. ¡Menudas experiencias habrás vivido!
Gracias por transmitirnos tus vivencias.
Rafa

Ana Gallardo dijo...

Qué fuerte Antonio! Me has hecho llorar. Sin palabras. No sabeis cuánto me enorgullece teneros de compañeros. Enhorabuena Mariló por el trabajo que hacéis. Un abrazo enorme, Ana.

Antonio Godoy dijo...

Rafa y Anita: Muchas gracias por vuestras palabras. Un fuerte abrazo.