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martes, 5 de febrero de 2013

Sigue llegando aire de solidaridad a nuestro hogar

Nos encanta generar ilusión y ganas de luchar en la gente. Y las noticias que nos siguen llegando animan a ello. El aire de solidaridad que se ha levantado por nuestro hogar sigue llegando con la máxima fuerza, y eso os lo debemos a todos los que creéis en nosotros.

Con la inquietud por la posibilidad de la próxima apertura de nuestro albergue; las necesidades que este nuevo proyecto plantea, se han visto en un alto porcentaje correspondidas con el ofrecimiento del  Sr. Castro, director gerente de la cadena de hoteles OBSIDO HOTELS, para donarnos todo el menaje, mobiliario y lencería del hotel Diana Park . Este hotel lo ha comprado recientemente esta cadena holandesa, y ha supuesto además de la modernización del hotel, la continuidad de la plantilla del mismo que desde hacía meses veían con gran inseguridad su futuro en la empresa . Ver más información en http://t.co/6Fz6XZLV .
La mudanza, está siendo una experiencia maravillosa. Allí junto al mar y en el marco inigualable de este espectacular hotel con diseño andaluz, los jóvenes de la casa están expectantes ante las maravillas que se les presentan: formidables habitaciones, piscina de ensueño, jardines paradisíacos…………….un maravillosos entorno en el que trabajar para nuestra casa.
Ha sido impresionante: destacar el buen estado de conservación y la calidad de todo lo que nos hemos traído: camas completas con su lencería, televisores, escritorios y mesitas de noche, cortinas, sofás, cuadros, espejos, literas, sillas, accesorios de baño, aires acondicionados, griferías……… Como también ha sido impresionante el júbilo con el que se ha recibido en la casa todo este material. Al día siguiente de llegar las furgonetas cargadas, comenzamos a sacar los antiguos muebles de  las habitaciones de la casa de acogida, y a sustituirlos por los nuevos. Realmente la mayoría de los que sacamos se encontraban en bastante mal estado, ya venían de segundas manos y se les ha dado bastante uso durante todos estos años; así que poco a poco el domingo por la mañana, se fueron apilando esperando una última utilidad: convertirse en leña  para calentarnos o para servir de tableros para hacer estanterías nuevas con las que estamos forrando algunas paredes para organizar todo el material que viene llegando.
También están siendo días de gran esfuerzo, ya que la premura de la inauguración está haciendo que todos los operarios presionen para que hagamos ese primer trabajo de desmantelar las habitaciones lo más pronto posible, sin contar el nº de ellas, aproximadamente unas cuarenta. Pero todo este trabajo ya está dando sus frutos:
- Acondicionamiento de todas las habitaciones de la casa de acogida.
- Sustitución de todas las literas de la sala de grupos con capacidad para unas treinta personas.
- Cesión de unas treinta literas para la casa de acogida de Granada.
- Venta de parte de este mobiliario, lo que implica unos ingresos “extra” para nuestra casa.
Agradecer la colaboración de amigos, sin los cuales toda esta operación hubiera sido totalmente imposible, debido a la falta de recursos económicos para alquilar camiones u furgonetas que ellos generosamente nos han cedido para poder ir realizando la mudanza. Entre ellos queremos destacar los apoyos y donaciones de:
- Refri reyes: maquinaria de restaurante (Lavavasos).
- Papardella Restaurante: Maquinaria de restaurante (Cámara frigorífica, mesa de calor, frigorífico para helados, freidora........)
- Decoraciones Dairin: Camión para  los portes de la mercancía donada
- Retromaster: furgoneta para los portes.

(VER MÁS FOTOS)

domingo, 27 de enero de 2013

La cadena de la solidaridad

Hace algunas semanas os contábamos cómo, a raíz de nuestra campaña de crowdfunding, se habían producido apoyos y donaciones en especie que estaban yendo más allá del proyecto concreto del deshidratador solar y estaban permitiendo poner en marcha iniciativas que estaban adormecidas por falta de recursos (como la del restaurante solidario). Hoy queremos compartir otra, que por su visibilidad y capacidad de contagio, bien merece un post específico. Tiene que ver con RSC (Responsabilidad Social Corporativa) como también os comentábamos en otro post. Pero sobre todo, tiene que ver con la generosidad humana, y su capacidad de transformar realidades, estemos donde estemos desarrollando nuestra misión en la vida.
Paco conoció nuestro proyecto el pasado 2 de diciembre. Vino a una comida en nuestra casa de acogida, organizada por su hijo y por otros muchos amigos de la asociación ADAPA, que nos apoya desde la Axarquía. Se quedó impresionado por nuestro proyecto, y rápidamente puso sobre las mesa sus posibilidades de colaboración. Quizás con el proyecto del deshidratador tenía poco que aportar. Pero en su condición de empresario de la pyme "Instalaciones Mercado y Díaz S.C." de Vélez-Málaga, quizás sí podía movilizar algunos recursos. Decidió que todos los palets sobrantes de su negocio serían llevados allí para ser utilizados en la carpintería, y lo sobrante como combustible para chimenea. Poco tiempo después, esa decisión personal ha creado una realidad maravillosa para nosotros, que es la que os compartimos hoy: esos palets se han reutilizado en juguetes de madera, leña para el fuego con la que calentar nuestra casa, e incluso material de construcción para mobiliario de juego para niños (ver más fotos)
Hace meses se abrió una posibilidad con nuestra campaña de crowdfunding para el deshidratador solar. Pero una vez abierta la solidaridad, sus eslabones de generosidad pueden llegarnos por cualquier lado. Así que, MUCHAS GRACIAS.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Beneficencia o Responsabilidad Social Empresarial

Asistimos, hace unos días, a una manifestación más del malestar social que inunda nuestras calles y nuestras almas. Esta vez les tocaba el turno a las personas discapacitadas, que se concentraban en Madrid convocados por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) para denunciar el recorte de derechos que vienen sufriendo al amparo de la crisis económica.
Mientras tanto, yo sigo creyendo que se puede hacer algo, y algo distinto, tal y como leía en una de esas citas para las que es difícil acertar con su autoría pero que no por ello deja de tener sentido, “si quieres un resultado diferente, tendrás que hacer las cosas de manera distinta”.
Y sigo aportando mi granito al proyecto de la Casa de Pepe Bravo. Sigo buscando amigos y conocidos que sumen su esfuerzo al resto para contribuir en la campaña de Crowdfunding que montamos con el objetivo de sacar adelante un proyecto para construir un deshidratador solar de frutas y verduras. Y todo esto en un marco más amplio, porque de lo que se trata es de seguir adelante con el proyecto de la Casa de Pepe Bravo, que no es otro que dignificar a las personas en situación de desamparo, dándoles, no solo cobijo, sino también un puesto de trabajo con el que se lleguen a sentir autónomos.
Por eso yo no concibo aportar y retirarme. Por eso sigo insistiendo, buscando alternativas, porque creo que no basta con mi modesta aportación económica. Porque considero que eso es “beneficencia” y no es compromiso.
Y en mi compromiso me lanzo a la aventura de buscar ayudas que muchas de las empresas, sobre todo multinacionales de distintos sectores, convocan anualmente auspiciadas por eso que hoy llamamos RSE. Pues sí, para muchas empresas el ayudar económicamente a un proyecto puntual entra dentro del marco de su política de Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa, que también aquí podremos incluir otras instituciones más próximas al ámbito de lo público.
La sociedad les exige estar “comprometidos” y formar parte activa en el desarrollo de la comunidad. Pero esto debe diferenciar la Responsabilidad Social de la caridad, la ayuda social y económica o las donaciones, pues la RSE debe alejarse de las actividades de filantropía, mecenazgo o beneficencia para lograr un cambio en la organización que tenga su reflejo en la misión, la visión y los valores, hasta configurar así la identidad y la cultura de la misma para después transmitirla en la cadena de valor hasta su entorno.
Y sin embargo, bienvenido sea este dinerito, ¿para qué nos vamos a engañar?, con la que está cayendo…Pero, ¿por qué estas empresas o instituciones se quedan ahí;¿Por qué no ven más allá?; ¿Acaso no saben que se puede hacer más?
Pues sí, se puede hacer más. De hecho, el proyecto que queremos financiar no es más que un pequeño salto para salvar las barreras del camino. Lo que de verdad interesa no es que estas personas de la Casa de Pepe Bravo y del Centro Especial de Empleo de Arte de mis Manos, se queden ahí, sino que sean capaces algún día de saltar al vacío de la empresa ordinaria con su paracaídas bien armado, como uno más.
Ya hay empresas que no se han conformado con una aportación finalista a la campaña, ya sea económica o en especies, sino que se han comprometido directamente con el proyecto preguntando qué pueden aportar ellas al conjunto global. Otras empresas e instituciones han mostrado su compromiso para analizar todas las posibilidades de participación utilizando todos los recursos que el proyecto de Arte de Mis Manos pone a su disposición, desde la compra de artículos solidarios en su tienda virtual para sus empleados o para regalos institucionales o corporativos, hasta convocar talleres, cursos o seminarios en la Casa. Y hay hasta quien va más allá y ha sido capaz de descubrir qué puede suponer un proyecto como este para su empresa, comprometiéndose a estudiar, en adelante, las posibles vías que permitan la integración laboral de algunas de las personas del Centro en el seno de su corporación, ya sea directamente o con acuerdos de colaboración.
Por eso lo que pretendemos es concienciar a las empresas, a las grandes y a las pequeñas, de que la Responsabilidad Social, la ética y el compromiso van más lejos que la beneficencia. Que las personas de la Casa y del Centro Especial de Empleo, como los más de 90.000 discapacitados que se manifestaban por las calles de Madrid, no piden más que un trato digno, igual que los sanitarios en las puertas de un hospital o los educadores en los centros escolares.
Y pese a todo, pese al abanico de ayudas y de incentivos económicos o fiscales que nuestro sistema laboral contempla para que las empresas incluyan entre sus filas a personas discapacitadas, o llegar a acuerdos con Centros Especiales de Empleo para poner en marcha enclaves laborales, pese a los esfuerzos en formar y “capacitar” a estas personas, pese al tiempo invertido, pese a la ilusión puesta en un “futuro”, pese a todo ello, todavía son muchas las empresas que no miran en la dirección correcta.
Pero hay que acabar bien, como acaban el día nuestros amigos y amigas de la Casa, agradeciendo todo lo bueno, y por eso, porque es bueno y porque hay que hacerlo, también quisiera acabar dando gracias a esas empresas que se han atrevido a acercarse a nuestro proyecto, a despojarse de la coraza de la competitividad y el afán económico que “nuestro entorno” les exige, y que han sido capaces de “comprometerse a su manera y con sus recursos”, sabedores de que lo que han hecho igual no formará parte nunca de sus memorias de Responsabilidad Social, no podrán, no necesitarán o no querrán “justificarlo”.
Gracias a esas empresarias y empresarios comprometidos, que creen que otro modelo es posible, y no solo porque otro mundo es posible sino que, como decía el economista José Luis Sampedro, otro mundo es seguro.